EL INQUIETO ANACOBERO


En los años 30 la voz de un joven de Santurce alegraba los sitios nocturnos de New York, Daniel Santos, El Jefe, daba sus primeros pasos como intérprete de la música tropical y pateaba los rincones más oscuros de la Gran Manzana.

Allí conoció al maestro Pedro Flores, uno de los compositores más importantes de la historia musical latinoamericana, conoció también allí la vida disipada a la que fue fiel durante toda su existencia.


A principios de la década de los 40 Santos es un reconocido cantante en el continente, pero el implacable Tío Sam tenía otros planes para el rebelde puertorriqueño, la guerra. Fueron tiempos difíciles para Daniel, por su postura política, pero su mayor éxito estaba por llegar.


En el 48 se une a La Sonora Matancera y El Inquieto Anacobero adquiere una dimensión universal en compañía de la agrupación cubana, fueron los años de El Preso, El Juego de la Vida, El Corneta, los años en que Santos pasa a formar parte de la vida del latinoamericano común, a tal punto de ser mencionado por García Márquez en su Relato de un Náufrago, su vida desordenada viaja en paralelo a su exitosa carrera, 10 matrimonios, la cárcel, drogas, alcohol, prostitución y solo Dios sabe que otros elementos, forman parte de la vida del artista que según cuenta la historia tuvo al menos 12 hijos.


Fue larga su cadena de éxitos desde El Tibiri Tabara y paseó su talento por todo el mundo con su Carta de Linda, con su Despedida, con su desordenada conducta, pese a lo cual se mantuvo activo en los escenarios hasta muy avanzada edad. La luz de El Inquieto Anacobero se apagó en su rancho de Ocala, en la soleada Florida, en noviembre de 1.992 dejando un recuerdo imborrable en nuestra música.


Obsequiamos al lector con un añejo video de Daniel Santos interpretando El Tibiri Tabara con la Sonora Matancera, acompañado en el baile por la estrella argentina Rosita Quintana.


                         

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