PORFIRIO RUBIROSA, EL ÚLTIMO PLAYBOY



El domingo 4 de julio de 1.965 Porfirio Rubirosa asiste a una fiesta en el nightclub Jimmy´s de Paris con motivo de celebrar su triunfo en la Coup de France de polo, a eso de las 7 de la mañana, amanecido y seguramente en estado inconveniente, emprende rumbo a su casa de habitación, minutos más tarde estrelló su Ferrari 250 GT convertible contra un inmenso castaño en el Bois de Boulogne, esa mañana murió Rubi y nació la leyenda.

Atrás quedaron sus cinco matrimonios y su larga lista de lances amorosos que según los cuentos de la época incluyeron entre muchas otras a Zsa Zsa Gabor, Ava Gardner, Dolores Del Rio, Rita Hayworth, Joan Crawford, Kim Novak, Judy Garland, Verónica Lake, Eva Perón, Soraya de Persia la emperatriz de los ojos tristes y Marilyn Monroe.

Rubirosa fue diplomático, jugador de polo, corredor de autos de carreras, piloto de aeronaves y hasta espía, algunos comentarios indican que el personaje de James Bond fue inspirado en el playboy dominicano.

Relacionado íntimamente con el dictador Leonidas Trujillo desde que muy joven casó con su hija, siguió recibiendo prebendas del gobierno tropical hasta el momento de la caída del tirano en 1.961 a pesar de que se divorció en 1.937.

Entre las amistades del famoso latin lover se contaban Ali Khan, el Rat Pack, el clan Kennedy, el Rey Faruq de Egipto y el magnate naviero griego Stavros Niarchos.

No era extraño escuchar a los comensales de los restaurantes parisinos diciendo “passe moi le Rubirosa” para pedir el pimentero.

A propósito de los devaneos amorosos de este gigoló tropical obsequiamos al lector con el tema de la Billo´s Caracas Boys en la voz del inolvidable Manolo Monterrey interpretando Necesito Una Mujer.

THE PALLADIUM BALLROOM, LA CASA DEL MAMBO

Tito Rodríguez, Machito y Tito Puente


Fue en New York, en la calle 53 y Broadway, una pequeña puerta y una escalera eran la antesala a un mundo maravilloso repleto de sonidos y bailes.

En el año 1.948 abrió sus puertas The Palladium Ballroom, originalmente un salón de baile que fue testigo del desarrollo de ritmos como el mambo y el cha cha chá gracias a la calidad de los músicos y las agrupaciones que se presentaban en el local.

La primera sensación fue Machito and his Afro Cuban Orchestra que mezclaba ritmos afro cubanos con improvisaciones de jazz que para la época era una combinación novedosa, más adelante dos jóvenes directores provocaron el delirio de los asistentes, los Titos, Tito Rodríguez y Tito Puente que con sus respectivas orquestas protagonizaron épicas batallas musicales entre las paredes del añejo local, otorgando nuevos matices y agregando variedad y calidad a la música latina.

No era extraño encontrar estrellas de cine, artistas plásticos y todo tipo de celebridades en el Palladium disfrutando de los reyes del mambo, se cuentan en cientos la cantidad de intérpretes de la música tropical que deleitaron e hicieron bailar a los amantes de las noches neoyorkinas.

A principios de los años 60 con el auge del rock n´roll el Palladium fue perdiendo popularidad hasta cerrar sus puertas en 1.966 pero su importancia en la evolución de los ritmos latinos permanecerá en la memoria de los amantes de la música.

Obsequiamos al lector con Tito Rodríguez y su Orquesta interpretando El Oso y La Osa.

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