LA COCINA MANTUANA

Enmarcada en la época colonial, es producto de una serie de eventos históricos, por lo que el contraste de sabores es su característica primordial, la cocina mantuana exuberante y atractiva, es una extraña mezcla de culturas y productos.
El nativo maíz, es el eje de los fogones coloniales, lo acompañan en la aventura del sabor productos que aún hoy en día son de consumo cotidiano como el plátano, que nos llegó del sur de Asia, el histórico trigo, el tecnológico papelón, el también local coco y un antiguo residente de estas tierras, el alma de nuestra cocina, el ají dulce.
El asado negro, el elaborado pastel de polvorosa, los bollos pelones y la celebratoria hallaca forman parte de la creatividad mantuana.
La torta bejarana, una combinación de pan de horno molido, plátano, papelón y ajonjolí era el postre de moda en la colonia con espíritu independentista, tal vez por ello en nuestros tiempos se le menciona como la favorita del Libertador, no podemos asegurarlo pero lo lógico sería que el dulcero prócer probara en algún momento la obra maestra de las hermanas Bejarano.
Es la cocina mantuana el origen de lo que se hace en nuestros fofones hoy en día y ha sido condimentada con el aporte inmigratorio llegado para enriquecer nuestra mesa.

Obsequiamos al lector con las prodigiosas manos del pianista venezolano Leopoldo Betancourt interpretando el vals del maestro Aldemaro Romero, Quinta Anauco.


LA BENDICIÓN A MI MAMÁ Y QUE ME TRAIGAN A FOSTER

El sábado 27 de febrero de 1.971 se enfrentan en el Nuevo Circo de Caracas Vicente Paul Rondón y el estadounidense Jimmy Dupree en un combate por el título vacante del peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo. Luego de 5 parejos asaltos, en el sexto el nativo de South Carolina cae a la lona, víctima del trinitotolueno en los nudillos del criollo, para no volver a levantarse y el público celebra a su campeón mundial.
El Muchachote de Barlovento realiza cuatro defensas de su título ese mismo año, ganándolas todas y  tres de ellas por la vía del cloroformo. Rondón al ser requerido por la prensa especializada después de cada combate, abría su declaración con una frase recurrente, la bendición a mi mamá y que me traigan a Foster. Referíase el nativo de Rio Chico al norteamericano Bob Foster, campeón del Consejo Mundial de Boxeo en su misma categoría y quien se había aventurado en la división de los completos  enfrentando rivales de la talla de Joe Frazier.
El 27 de junio de 1.972 se realiza la esperada pelea en el Miami Beach Convention Hall y Bob Foster aniquila las esperanzas del criollo que no pudo ir mas allá del segundo round. Esa noche murió una parte del Muchachote de Barlovento y nació una leyenda del deporte de las narices chatas en Venezuela.
Una de las anécdotas mas populares de la época indica en tono de broma que después de la paliza que recibió Rondón por parte del boxeador de Albuquerque, declaró: la bendición a Foster y que me traigan a mi mamá!
Vicente Paul Rondón sale en brazos de sus seguidores luego de derrotar a
 Gomeo Brennan por knockout técnico en 14 asaltos en su tercera defensa
 del título mediano de la AMB el 26 de octubre de 1.971 en el 
Miami Beach Auditorium 

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